Los árboles y la calidad del aire

Por María Toledo Garibaldi

Vista Alameda y Bellas Artes Shutterstock

El efecto positivo en la calidad del aire es uno de los beneficios más estudiados de los árboles urbanos. La vegetación puede afectar directa o indirectamente la calidad atmosférica de la ciudad principalmente en tres formas:

  • reduciendo la temperatura
  • absorbiendo contaminantes del aire
  • a través de la emisión de Compuestos Orgánicos Volátiles Biogénicos (COVB)

Reducir la temperatura y absorber contaminantes suena muy bien, pero ¿qué significa esta emisión de COVB y cómo nos afecta a los citadinos? ¿Será mejor no tener árboles en la ciudad? Veamos algunos datos que hay que tener en cuenta antes de contestar estas preguntas.

Las fuentes de los Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) pueden ser antropogénicas (producidas por las actividades humanas, e.g. quema de combustibles), o biogénicas (origen biológico, es decir de plantas y animales), en cuyo caso se denominan Compuestos Orgnánicos Volátiles Biogénicos (COVB). La emisión de COVs puede contribuir a la formación de ozono y monóxido de carbono. Es importante mencionar que no siempre las emisiones de COVs significan formación de ozono, esto depende de la composición de la atmósfera de cada sitio y de la temperatura. Para formar ozono, los COVs tienen que reaccionar con óxidos de nitrógeno, los cuales son abundantes en ciudades contaminadas como la nuestra. Sin embargo, en zonas rurales, con bajas concentraciones de óxidos de nitrógeno, los COVs pueden eliminar el ozono atmosférico.

También se ha investigado que las emisiones de COVs aumentan con la temperatura y con la radiación solar. Es decir, entre más calor haga, habrá más emisiones de estos compuestos. Esto aplica tanto para COVs como para los COVB emitidos por los árboles. Por ejemplo, en China, un equipo de investigadores midió las emisiones de una especie de pino; encontraron que la cantidad de monoterpenos e isopreno (dos COVBs) aumenta significativamente durante los meses calurosos. Sin embargo, recordemos que los árboles reducen la temperatura del aire, por lo tanto, incrementar la cobertura arbórea puede disminuir las emisiones de COVs y COVB y, en consecuencia, reducir los niveles de ozono.

En muchas ocasiones la selección de especies de árboles en ciudades es descuidada. En lo personal, no he logrado comprender cómo se han tomado las decisiones en CDMX para plantar las especies que tenemos. Una mala selección representa mayor gasto de mantenimiento, pero también se vuelve un asunto de salud pública. La tasa de emisiones de COVs varía en cada especie de árbol. Por ejemplo, las casuarinas y los eucaliptos son los árboles con más altas emisiones de isopreno.

 

Estas dos especies están entre las especies dominantes en la Ciudad de México. Por otro lado, en Brooklyn, Nueva York, se estudiaron las especies de árboles que tienen un efecto positivo en la remoción de ozono, estas son ciruelo (y sus variedades), moreras, así como la tilia y la robinia, (las últimas dos no se encuentran en CDMX).

 

Por esta, y varias razones más, CDMX necesita un mejor plan para seleccionar las especies que se deben plantar. En este sentido, existe un proyecto en CDMX que promueve la conservación y expansión del bosque urbano, teniendo como eje principal la correcta selección de especies para maximizar servicios ambientales a un mínimo costo.

Otro contaminante atmosférico, además de los COVs y COVB es el dióxido de carbono (CO2). Éste es el principal contaminante del aire y una de las causas del aumento en la temperatura. Los árboles, durante el proceso de fotosíntesis, absorben CO2 atmosférico, lo transforman en nutrientes que usan para crecer y, como resultado final, liberan oxígeno.

Otras de las partículas contaminantes del aire no son absorbidas, pero sí son interceptadas en la superficie del tronco, ramas u hojas . Cada árbol tiene diferentes capacidades de absorción y retención, dependiendo del tamaño, características de la hoja, textura de la corteza, entre otras. Por ejemplo, árboles con hojas grandes, o las coníferas (pinos, cedros) tienen mayor eficiencia de remoción de partículas. Evidentemente, un bosque más extenso, con más individuos, compuesto por especies perennes (que no pierden hojas), y con un adecuado arreglo espacial, es capaz de proveer más y mejores servicios ambientales.

Entonces, es mejor tener árboles en la ciudad ¿no?

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